Incluso ahora que la pandemia ya no domina tanto la vida cotidiana, muchos siguen trabajando, comprando y haciendo cosas por internet, pero han dejado atrás satisfacer sus necesidades emocionales con sus parejas.
Muchas de las parejas están atrapadas en el “modo de supervivencia aislada”. Sus relaciones se centran en la gestión de las tareas domésticas, nada más.